La importancia de la difusión del software libre
Brindar charlas informativas, publicar artículos en medios digitales (diarios, bitácoras, etc.), hacer consultas en foros, contarle a un amigo y que ese amigo le cuente a otro, mostrarlo en nuestro entorno familiar, en nuestro grupo de trabajo; participar de grupos de usuarios y en proyectos colaborativos y por sobre todas las cosas: adoptarlo. Estas son las formas más sencillas de difusión del software libre. ¿Pero qué tan importante y necesario es hacer esto?
Cuento una anécdota: estaba en mi trabajo habitual y una compañera -de otra área, estudiante de la carrera de traductorado de inglés-, me pide que le consiga un programa que su profesor le había solicitado y que era imprescindible para rendir una de sus materias. Pero la cuestión es que este programa –de traducción de inglés a la lengua española-, tenia una licencia privativa con un costo de 600 dólares, por lo cual tuvo que optar por descargarse de la Web una versión pirateada (y que su mismo profesor le había dado la dirección desde donde bajarlo) y claro, al intentar ejecutarlo terminó infectando su sistema operativo ya que contenía un virus dentro.
Este es uno de los principales motivos por el cual es necesario difundir por todos los medios posibles el uso del software libre, porque el problema en el caso ejemplificado no es del profesor ni del alumno, ya que simplemente ellos desconocen de la existencia de algo más allá de Windows XP; y por ende, entienden que descargarse un programa pirateado o instalarse una versión del sistema de Microsoft es una práctica legal.
Cuando suelo hablar de Linux con gente que esta fuera de los ámbitos informáticos, pero que sí hacen un uso diario de computadoras, saben hacer el siguiente comentario: “…ah, Linux es un programa gratis, pero es re difícil de usarlo y no tiene el MSN…”. Entonces trato de explicarles que Linux no es un programa, sino un sistema operativo y que no es gratis sino que es libre, e intento profundizar en estas cuatro libertades.
No pretendo que esta persona migre sin pensarlo a Linux y se fanatice, sino que trato de que conozca la alternativa, para que cuando vuelva a comentarle del sistema del pingüinito y el software libre, sepa que es lo que estoy hablando y quien sabe, tal vez en un futuro se sume uno más a esta gran comunidad.
Bien explicado está en uno de los valores del manifiesto de LugParana: “el usuario es ante todo una persona con derechos humanos y con la libertad de usar lo que se le cante”.
Cabe destacar que esto no solo ocurre en los ámbitos educativos, sino también en las administraciones públicas, como el caso de la Afip con su software Siap que sólo corre bajo Windows y de esta forma nos fuerzan –como en el caso de la alumna y su programa de traducción- a utilizar determinada aplicación y privándonos de la libertad de elegir.
Así, y teniendo en cuenta en el país en el que vivimos, utilizar sistemas privativos y además pagar por sus licencias para no infringir la ley, es casi imposible. Si hacemos un relevamiento de cuantas PC con software “legal” hay en la administración pública de nuestra ciudad –Paraná- seguramente nos asombraría mucho, sobre todo saber que es el mismo Estado, uno de los principales infractores de la ley.
Acá es donde entra en juego nuestra actividad: difundir el software libre. Una tarea importante y necesaria. Educar a las instituciones –tanto educativas como administrativas-, a los estudiantes, padres, hijos, empresas, que el software libre es una muy buena alternativa, tanto por su bajo costo, como por su facilidad de uso y claro, sus libertades: la libertad de usar el software, de aprender de él, de modificarlo y compartirlo.
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