Barriletes de julio/ "Liberemos nuestra cultura"

Esta es la nota que será publicada en la edición de julio de revista Barriletes. Sepan disfrutarla!

Liberemos nuestra cultura
por Rodolfo Schönhals Fischer, LUG Paraná
 
Cuando me pidieron que escriba para la revista Barriletes, se me ocurrió escribir no menos que un ensayo sobre lo que Creative Commons es y representa, pero luego decidí hacer algo más sencillo y comprensible.

Dicen los que saben que siempre es bueno relatar una historia al principio, que esté relacionada al tema a tratar. Este es el caso de White Stripes, un grupo de rock de Detroit que toca sin bajista. Steve Mc Donalds, del veterano grupo White Cross, pensó que a los White Stripes les vendría bien un bajista y se propuso a si mismo. Tomó el último trabajo de los White Stripes y lo remezcló añadiendo el bajo a todas las canciones. Colgó el resultado en la web de White Cross en formato MP3 e incluso hizo una nueva portada del disco con el título "Red Blood Cells".

Mc Donalds puso estas canciones de White Stripes con su copyright sin permiso de ellos ni de su compañía.
Durante el proyecto se encontró con Jack White del grupo White Stripes que le permitió continuar con su idea sin mayores inconvenientes.

Este es un ejemplo de colaboración cultural sin restricciones. La colaboración cultural es ir más allá del tiempo y del espacio. Es compartir la autoría de una obra con gente que nunca conociste. Es poner nuestro grano de arena y sumar esfuerzos. Internet permite todo esto. Cuando te saltás a los intermediarios puede ser así de fácil. ¿Pero no podría ser aún más fácil?

No muchos de nosotros vamos a obtener el permiso de Jack White ni él va a dejar que cualquiera le añada el bajo a sus canciones.

¿Pero qué le pasa a los artistas a los que no les importa que vos y yo podamos hacerlo? ¿Si no les importa, no deberíamos poder hacerlo?
Antes de responder a estas cuestiones, saludemos a uno de los rostros más conocidos de internet. Un rostro tan publico y famoso como las grandes corporaciones y las superestrellas de Hollywood: la gran "C" del Copyright.

todos sabemos lo que significa esta gran C: todos los derechos reservados y pedí permiso. La gran c protege los derechos de autor y nos comunica a los demás quienes son sus dueños. En estados unidos en un tiempo, era necesario poner esta "c" en todo lo que se quisiese registrar para que no fuese de dominio publico: las tierras comunales de la información donde nada es de nadie y todo está permitido.

Este era el trabajo de la gran C y era un trabajo útil.
 
Pero tanto en EEUU, Argentina o cualquier otro país suscripto al convenio de Berna, las obras adquieren el copyright en el mismo momento en que son creadas. En el instante en que salvás tu artículo, en el segundo en que se cierra el obturador de tu cámara. Al acabar ese garabato en una servilleta, tu creación adquiere derechos de autor, aunque la gran "c" no aparezca por ningun lado, así que no hay manera rápida de saber si algo tiene dueño o no. Las reglas dejan muy claro como declarar que eres el dueño de una obra: No tenés que hacer nada. Pero las reglas NO especifican como permitir ciertos usos de esa obra. ¿Cual es el problema?

Si sos un cineasta digital y necesitás una legión de abogados por cada fotograma que quieras usar. Si tocás en un grupo y tu compañía no te deja colgar una canción en una red de intercambio de archivos. Si sos un profesor que está intentando poner en la red el material de sus clases, o bien un DJ, que necesita autorización para cada trocito de canción que incluís en tus mezclas.

Si sos alguna de estas personas, entonces ya sabés cual es el problema.
Tomemos el caso de John Else, un cineasta.

"En 1990, Else estaba trabajando en un documental sobre la Tetralogía del Anillo de Richard Wagner. El centro de atención era los tramoyistas de la Ópera de San Francisco. Los tramoyistas son un elemento particularmente divertido y pintoresco en una ópera. Durante el espectáculo, se cuelgan debajo del escenario en la sala de grúas y en la galería de focos. Proporcionan un contraste perfecto al arte desplegado sobre el escenario.

Durante uno de estas representaciones, Else estaba rodando a unos cuantos tramoyistas jugando a las damas. En un rincón de la sala había un televisor. En la pantalla, mientras los tramoyistas jugaban a las damas y la compañía de ópera cantaba a Wagner, estaban Los Simpsons. En opinión de Else, este toque de dibujos animados ayudaba a capturar el sabor de todo lo que hacía de la escena algo especial.

Años más tarde, cuando finalmente consiguió financiación para terminar la película, Else intentó obtener los derechos de esos pocos segundos de Los Simpsons. Porque, por supuesto, esos pocos segundos tienen copyright; y, por supuesto, para usar materiales con copyright necesitas el permiso de los dueños del copyright, a menos que se pueda aplicar el "uso justo" o algún otro privilegio.

Else llamó a la oficina de Matt Groening, el creador de Los Simpsons, para obtener este permiso. Groening aprobó la toma. La toma era una imagen de cuatro segundos y medio de un minúsculo televisor en el rincón de una habitación. ¿Qué daño podía hacer? Groening estaba contento de que saliera en la película, pero le dijo a Else que contactara a Gracie Films, la compañía que produce el programa.

Gracie Films también estuvo de acuerdo, pero, como Groening, querían tener cuidado. Así que le dijeron a Else que contactara a la Fox, la casa matriz de Gracie. Else llamó a la Fox y les contó sobre el segmento de video que aparecía el rincón de una habitación durante la película. Matt Groening ya había dado permiso, dijo Else. Quería solamente confirmar ese permiso con la Fox.

Entonces, como me contó Else, "pasaron dos cosas. La primera es que descubrimos [...] que Matt Groening no es el dueño de su propia creación--o al menos que alguien [en la Fox] cree que no es el dueño de su propia creación". Y segundo, la Fox "quería que pagáramos una licencia de diez mil dólares para poder usar estos cuatro segundos y medio de [...] estos Simpsons que nadie había pedido y que aparecían en una esquina de la toma [...] Else no tenía el dinero para comprar el derecho a re-emitir lo que se estaba emitiendo en la televisión en los bastidores de la Ópera de San Francisco. Reproducir esta realidad estaba más allá del presupuesto del director. En el último momento antes de que se estrenara la película, Else sustituyó digitalmente la toma con un clip de The Day After Trinity, una película en la que había trabajado diez años antes." . Free Culture de Lawrence Lessig. Permiso del autor indicado en la licencia del libro.

El autor del libro del que fue tomado el texto citado arriba, Lawrence Lessig, buscaba una manera fácil para que la gente pueda especificar que permite ciertos usos de sus obras. Según los expertos en propiedad intelectual no había una manera clara y sugirieron ser creativos. fundó Creative Commons (CC). Su libro, Free Culture, fue lanzado a la Red precisamente con una licencia Creative Commons que permite todo tipo de usos (citarlo, reproducirlo, crear obras derivadas a partir de él) siempre que estos usos sean no comerciales y se atribuya la autoría al creador original.

Creative Commons es un conjunto de licencias estandarizadas de propiedad intelectual disponibles gratuitamente en http://www.creativecommons.org. En argentina hay jurisdicción al respecto y se puede ver en http://creativecommons.org/international/ar/ . La intención de Lessig es el de salvaguardar la cultura, ante el avance indiscriminado de las corporaciones por acaparar más derechos de los que les corresponden.

Las licencias CC están escritas en los lenguajes de los abogados y tribunales, traducidas al idioma que todos entendemos, y finalmente en el idioma que entienden las computadoras. Las CC no pretenden competir con el copyright, sinó complementarlo. Te permiten conservar la propiedad intelectual de tu obra, a la vez que concedés permiso para que se use de ciertas maneras y bajo ciertas condiciones.

Hasta antes de la llegada de las CC, los derechos de propiedad intelectual se dividían entre el Copyright (todos los derechos reservados) y el Copyleft (algunos derechos reservados). Dada las naturalezas de las expresiones culturales, se presentaba un vacío o "zona de nadie" entre ambas licencias. Creative Commons aparecio pues, para cubrir este vacío, reservando al autor "algunos" derechos y liberando otros. De este modo, un autor decide la forma en que compartirá su obra. Uno puede decidir "online" si quiere permitir obras derivadas o si no le importa que otros hagan dinero con su creación.

Si la gran C es un semáforo en rojo, las CC son un semáforo en verde. Si la gran C es igual a "prohibido el paso", las CC significan "adelante, por favor". Si la gran C significa "todos los derechos reservados", las CC significan "algunos derechos reservados".

De este modo podés usar el poder de la red para encontrar obras que se puedan compartir y modificar libremente, e invitar a otros para que compartan y transformen las tuyas. Para que puedas ser creativo no sólo con lo que creás, sinó también como lo distribuís. Para que puedas colaborar más allá del tiempo y el espacio. Para que puedas compartir la autoría con alquien a quien no conoces.

Para que puedas poner tu grano de arena. Todo, sin tener que pedir permiso, porque el permiso ya ha sido concedido. Se creativo, es fácil, cuando te saltas a los intermediarios.

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Recursos útiles:
Creative Commons: www.creativecommons.org
Bienes comunes: www.bienescomunes.org
Liberación cultural latinoamericana: www.librecultura.org
LIbertad cultural en la educación: http://www.aprenderlalibertad.org/
Negocios libres: http://www.negociosabiertos.com